En el mundo de los negocios solemos escuchar historias de grandes deportistas que ganaron fortunas gracias a su talento. Sin embargo, el mejor negocio de la historia del deporte no lo hizo un atleta. Lo hicieron dos hermanos empresarios del rubro textil que supieron leer una oportunidad, negociar con inteligencia y, sobre todo, proteger sus derechos de forma estratégica.
Esta historia resulta muy valiosa para emprendedores y empresas. No habla de goles, puntos ni trofeos. Habla de contratos, derechos, visión de largo plazo y del enorme valor que tiene tomar decisiones legales correctas en el momento justo. En Estudio Iacona creemos que estos casos ayudan a entender por qué una marca, una idea o un acuerdo bien protegido puede transformarse en un activo que genera ingresos durante décadas.
Dos hermanos con dinero y un sueño
Ozzie y Daniel Silna eran dos hermanos que habían construido un imperio textil vendiendo poliéster. Tenían capital, experiencia en negocios y un sueño muy claro: ser dueños de un equipo de la NBA. Como muchos emprendedores, contaban con recursos y ambición, pero necesitaban que alguien les abriera la puerta.
En primer lugar, intentaron comprar un equipo de la NBA. Ofrecieron adquirir a los Detroit Pistons. La liga rechazó la propuesta. Esa negativa generó frustración, pero no los detuvo. Al contrario, los llevó a buscar una alternativa.
En lugar de abandonar la idea, los hermanos decidieron invertir en la liga rival de ese momento, la ABA. Allí compraron a los Carolina Cougars por aproximadamente un millón de dólares y luego trasladaron la franquicia, que pasó a llamarse Spirits of St. Louis.
Un contexto clave para entender el negocio
En los años setenta, la NBA y la ABA competían por jugadores, público y contratos televisivos. La ABA enfrentaba serios problemas financieros. Muchas franquicias no lograban sostenerse. La NBA, en cambio, buscaba consolidarse como la única gran liga de básquet profesional en Estados Unidos.
Cuando la ABA se acercó a su final, la NBA ofreció integrar solo a cuatro equipos. Los Spirits of St. Louis quedaron afuera. En ese momento, la NBA propuso pagar 3,3 millones de dólares para que el equipo se disolviera y dejara de existir.
Para la mayoría de las personas, esa cifra representaba una fortuna. Muchos habrían aceptado sin dudar. Sin embargo, los hermanos Silna hicieron algo distinto. Revisaron el contrato, analizaron el futuro del negocio y tomaron una decisión que cambiaría la historia.
La cláusula que lo cambió todo
Los abogados de los hermanos redactaron una contraoferta muy particular. Ozzie y Daniel aceptaron recibir menos dinero en efectivo. En lugar de 3,3 millones, pidieron 2,2 millones de dólares. Pero agregaron una condición clave.
Exigieron el 14 por ciento de los derechos televisivos de las cuatro franquicias de la ABA que sí ingresaron a la NBA. Además, solicitaron que ese derecho se mantuviera a perpetuidad. Es decir, sin límite de tiempo.
La NBA aceptó el acuerdo. En ese momento, los derechos televisivos no parecían tan valiosos. Nadie imaginaba contratos multimillonarios ni transmisiones globales. Para la liga, el costo parecía bajo. Para los hermanos Silna, fue una apuesta estratégica.
Ingresos sin jugadores ni equipo
Con el paso de los años, la NBA creció de forma exponencial. Los contratos televisivos se multiplicaron. Cada nuevo acuerdo aumentó los ingresos que los hermanos Silna recibían año tras año.
Ellos no tenían jugadores, no pagaban sueldos, no gestionaban un estadio ni afrontaban riesgos deportivos. Solo cobraban. Durante 38 años, recibieron cheques millonarios gracias a esa cláusula contractual.
En total, cobraron más de 300 millones de dólares. Finalmente, la NBA decidió renegociar el acuerdo para ponerle fin. El precio fue altísimo. La liga pagó alrededor de 500 millones de dólares adicionales.
El resultado final fue contundente: cerca de 800 millones de dólares por un equipo que jamás jugó un solo partido en la NBA. Este caso se considera, con razón, el mejor negocio de la historia del deporte.
Validación de la historia
Es importante aclarar algunos puntos para comprender correctamente el caso. Los hermanos Silna no compraron directamente los Detroit Pistons. Intentaron hacerlo y la NBA rechazó la operación. Tampoco se quedaron con los Carolina Cougars en su forma original. Trasladaron la franquicia y la rebautizaron como Spirits of St. Louis.
El acuerdo histórico se vinculó a los derechos televisivos de los equipos de la ABA que ingresaron a la NBA, no a toda la liga. Aun así, el crecimiento del negocio hizo que esa participación se volviera extremadamente valiosa.
Qué enseña esta historia a emprendedores y empresas
Este caso deja varias lecciones muy claras para cualquier persona que emprende o dirige una empresa.
En primer lugar, demuestra que una buena negociación puede valer más que el activo principal. Los hermanos Silna perdieron el equipo, pero ganaron un derecho que generó ingresos durante décadas.
En segundo lugar, muestra la importancia de pensar a largo plazo. Muchos acuerdos parecen poco relevantes en el presente, pero pueden transformarse en una fuente de valor enorme en el futuro.
En tercer lugar, confirma que el asesoramiento legal adecuado marca la diferencia. Sin abogados especializados, esa cláusula jamás habría existido.
La relación con las marcas y la propiedad intelectual
En el mundo de las marcas ocurre algo muy similar. Una marca registrada no es solo un nombre o un logo. Es un activo que puede crecer, generar ingresos y proteger un negocio a lo largo del tiempo.
Muchos emprendedores subestiman el valor de registrar su marca. Creen que es un trámite secundario o un gasto innecesario. Sin embargo, una marca bien protegida puede convertirse en el corazón del negocio.
Así como los hermanos Silna protegieron sus derechos contractuales, las empresas deben proteger sus marcas ante el INPI. Esa protección permite evitar conflictos, transmitir confianza y construir valor.
Registrar una marca en la Argentina hoy
En la Argentina, el proceso de registro de marcas atraviesa una nueva etapa. El INPI implementó cambios que agilizan los plazos y modernizan el sistema. Estos avances permiten obtener resoluciones en menos tiempo, siempre que la presentación se realice de forma correcta.
Una solicitud mal hecha puede generar demoras, observaciones o incluso el rechazo de la marca. Por eso, contar con asesoramiento profesional resulta clave desde el inicio.
En el blog de marcasregistro.com.ar puedes encontrar artículos actualizados sobre el nuevo proceso, los cambios recientes y las mejores prácticas para proteger tu marca de forma segura.
El rol de Estudio Iacona
Desde 1969, Estudio Iacona acompaña a emprendedores y empresas en el camino de proteger sus ideas. El Dr. Guillermo Iacona fundó el estudio con una convicción muy clara: una buena idea necesita respaldo legal para crecer.
A lo largo de más de cinco décadas, el estudio registró más de 45 mil marcas ante el INPI y otros organismos. Esa experiencia permite anticipar riesgos, optimizar tiempos y cuidar los intereses de cada cliente.
Conclusión
El mejor negocio de la historia del deporte no nació en una cancha. Nació en una mesa de negociación y en un contrato bien pensado. Esa misma lógica aplica al mundo emprendedor.
Una marca, un acuerdo o una idea pueden transformarse en un activo de enorme valor si se protegen de forma correcta. La historia de los hermanos Silna lo demuestra con números y resultados.
Si estás desarrollando un proyecto, lanzando una empresa o consolidando tu marca, no dejes la protección legal para después.
Te invitamos a contactar a Estudio Iacona y a confiar en un equipo con más de 45 mil marcas registradas. Protegé hoy lo que mañana puede convertirse en tu mejor negocio.